Un desayunito lai

Cuando pienso en “Desayuno familiar” lo primero que viene a mi cabeza es mangú, salami, queso y huevo frito con un juguito de naranja o Morisoñando (jugo de naranja con leche. Si ok suena raro, pero HAGANLO UN DIA PARA QUE ENTIENDAN QUE ES EL FINAL DE LOS FINALES).

Y es que no hay desayuno más distintivo en la gastronomía dominicana que este. Pienso que es también, después de la bandera claro, la combinación más consumida en la mesa de los dominicanos. Y no solo para desayuno, pero para cenar y a veces incluso almorzar. Lo llamamos cariñosamente “Mangú con los 3 golpes”.

Creo que no hay nada más peculiar que esto debido a que es una combinación exclusiva de República Dominicana. Empezando porque el mangú (puré de plátano verde) es 500% dominicano.

Yo

Amo

comer

esta

vaina

Tengo demasiados recuerdos que involucran este clásico y delicioso desayuno. Fines de semana con amigos, ir a la finca en Samaná con mi familia, un domingo cualquiera en casa, mi abuela y los banquetes que preparaba para todos…

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Quería rendirle tributo a un plato tan nuestro, tan tuyo y mío, y quería hacerlo bien. Que realmente atrape la esencia de lo que es un desayuno dominicano. Que tenga todos los elementos pero que también tenga espacio para ser interpretado a libertad. Mi intención era jugar con la nostalgia propia, con los sentimientos de pertenencia y comunidad que trae consigo este plato y que al mismo tiempo reflejara la felicidad y alegría que trae consigo a la mesa.

Muchos de los días más felices de mi vida empezaron con este desayuno.

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En foto: Cremoso de plátano verde con virutas de salami deshidratado, Queso de freír empanizado en harina de yuca, huevo de codorniz, chutney de cebolla y vinagre de manzana, cebolla perla en escabeche de bija, salsa de Morisoñando y aceite de orégano.

Al probarlo llegan tantos momentos pasados. Si alguien no te explica la inspiración detrás del plato, aún así los sabores son tan similares que es completamente posible perderte en los recuerdos de tantos desayunos con la abuela, con los primos, los padres, los amigos. Es un plato que trae consigo felicidad en su estado más puro y cuando consigues transmitir eso con la comida, es que entiendes lo mágico que es cocinar.

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Quiero compartir con ustedes la receta de este delicioso chutney de cebolla y vinagre de manzana.

Lo pueden acompañar con quesos, carnes, curry, o con lo que les dé la gana ¡En la cocina no hay reglas!


Chutney de cebolla avinagrado
Tamaño de porción: 1 taza

Ingredientes
1 cebolla blanca grande en brunoise
1 taza de vinagre de manzana
1 taza de agua
1 taza de azúcar morena
1 cucharadita de pimienta negra
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de paprika ahumada

Procedimiento
Poner todos los elementos en una cazuela mediana a fuego medio-alto y dejar reducir, moviendo cada 6 minutos, hasta formar una reducción espesa y la cebolla se encuentre suave y translúcida. Dejar enfriar antes de consumir.


El inicio del trayecto

Tengo el corazón en la mano mientras escribo estas líneas.

Durante mucho tiempo tengo esta idea entre ceja y ceja y la verdad es que no sabía cómo empezar ni si iba a resultar. Creo que esto nos pasa a todos al menos una vez, ¿no?  Muchas veces dejamos que nuestros miedos e inseguridades dicten como vamos a manejarnos en el día a día. Con un trabajo que me aportaba seguridad, pero no felicidad, Decidí darme mi buena dosis de amor propio, creer en mi misma, amarrarme bien los pantalones, y lanzarme en este proyecto que más que proyecto es la pura esencia de mi ser.

De más está decirles que aún ahora tengo miedo. Pero esta vez, es un miedo emocionante. Es un miedo que me inspira y corre por mis venas llenándome de adrenalina y de ganas de crear.

Ah, crear.

La palabra clave detrás de todo esto.

Siempre he dicho que soy más artista que cocinera. Veo los platos como canvas en blanco y los sabores los pienso como un artista piensa en sus colores antes de pintar el lienzo.

Y como cada artista tiene su musa, mi musa es mi País. Nada me enamora más que Republica dominicana. Nada me inspira más que la nostalgia de aquellos platos de mi niñez. Nada me llena más que usar el recuerdo como el más importante utensilio a la hora de crear.

Esta página está dedicada a mi musa, como ya se podrán estar imaginando.

Quiero aclarar que no me interesa cambiar una gastronomía que en su esencia es tan perfecta como la nuestra. Más bien, lo que verán acá es una interpretación de la misma y mis ganas de compartirla con ustedes. Mi único interés es irla descubriendo y amando cada día más. Si en el proceso se contagian del amor y la pasión que siento por ella, entonces habré logrado mi objetivo.

Porque, que no haya dudas, ustedes son la pieza más importante de todo esto. ¿Yo? Yo no soy más que una dominicana enamorada de la gastronomía que me vio crecer.

Espero me acompañes en este trayecto y que no le tengas miedo a las alturas, ya que nos vamos directo al sol.